Autor: María José Ch.
Isaías 41:10
"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia."
Y es que nadie más que,
aquel que ha pasado por la aflicción de la prueba, puede comprender el dolor de
perder algo o a alguien, los días transcurren y el dolor es aún mayor, no sabes
cómo vivir con tanto peso incluso en días soleados, pero que en medio sientes
una gran herida que sangra como tormenta en el interior de tu ser, Jesús
perfectamente lo comprendió, el me mostro las marcas de sus heridas, de los
golpes en todo su cuerpo y su tristeza ante el rechazo de aquellos a los cuales
consideraba sus amigos, sus hermanos, su familia, pero también su firme
decisión de pasar por el dolor inhumano, para llegar a cumplir su propósito de
salvación y redención hacia aquellas mismas personas que provocaron su muerte,
el me enseñó a vivir con propósito, de Jesús recibí el ejemplo de amar y servir
al otro sin mirar sus defectos, sin rencores y resentimiento, porque más grande
es la transformación de la actitud que Dios hace en nosotros al entregarle nuestra
vida.
Y cuando Dios toma el
control de tu dolor el milagro sucede, comprendes los misterios escondidos a
través de su amor, hecha palabra la cual llega como la cura perfecta y tan
anhelada, a partir de ahí entiendes lo saludable que es consumir una capsula de
vitamina al día para estar robustos, y no volver a enfermar del alma al punto
de sentir cercana la muerte, la salud llego a mi vida, llego con una medicina al
día, una a una:
"No temas, porque
yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre
te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia."
Se convirtió en el rema bíblico
que marcaría una nueva pagina para una historia de Fe, Dios hablo de fidelidad,
de esperanza hacia nuevos propósitos, donde solo basto su gracia para que su
poder se perfeccione en la debilidad humana, se acerco de manera amable y
cuidadosa, mostrando un amor incomparable, haciéndome saber que nunca más enfrentaría
sola las dificultades, con los pies firmes en la tierra pero con la mirada en
el cielo, luchando con las armas de Dios contra todo lo que quiere alejarnos de
su buena voluntad.
Isaías 43:18-20
No os acordéis de las
cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He
aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez
abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
Nadie mas que Dios
conocedor de las mas profundas intenciones y del genuino arrepentimiento ante
el pecado, puede perdonar, restituir y restaurar la vida de los que ahora son para
Dios considerados hijos, el diablo quiere acabar con esa bendición, por ello traerá
a tus pensamientos el dolor y las acusaciones del pasado, es ahí cuando nuestro
padre en toda autoridad recuerda que con el todo pasado ha sido perdonado y
justificado, dejando toda prueba y evidencia mediante el derramamiento de la
sangre de su hijo amado Jesús, esa sangre limpio nuestro historial y nos brinda
un veredicto del cual debemos sostenernos fuertemente todos los días de nuestra
vida, nuevas criaturas somos en Cristo todo lo viejo paso, limpiados de la
maldad que un día se gloriaba en nosotros, somos rescatados, para nosotros también
aprender a perdonar, porque esto trae alegría al corazón de Dios.
Una vez que las
vitaminas de su palabra empiezan a actuar en nuestro organismo espiritual, estamos
preparados para la siguiente etapa, convertirse en un instrumento que Dios usa con
la guía de su espíritu santo, para traer buenas nuevas a los afligidos; para
vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y
liberación a los prisioneros" (Isaías 61:1).
"Por tanto, id, y
haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os
he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo. Amén” (Mateo 28:19-20).
Dios vio el desplomo de mi espíritu y mi cercanía a la muerte, me socorrió con amor, me abrazo, me consoló, me dio descanso, me alimento, me curo, me levanto, un día a la vez me acompaña en cada paso, es mi guía y mi fortaleza, entre las pocas cosas que puedo enumerar de las tantas que ha hecho por mí, un ser humano imperfecto, invisible para el mundo, pero que Dios tomo para hacer una obra que glorifique su nombre y refleje su existencia tan real como el latido de nuestro corazón, tan necesario como el aire que respiramos, su palabra lo confirma, "Jesús el camino la verdad y la vida” (Juan 14:6), esa única oportunidad me la brindo Dios, junto al regalo de vivir en plenitud sea cual fuera la estación en este trayecto, siempre mi esperanza y mi socorro esta puesta en Dios, esta misma oportunidad te la esta ofreciendo a ti ¿Aceptas?.
¿Dónde estuve Yo cuando Dios me encontró? Es la interrogante que anhelo en Dios puedas responder
un día, con gratitud, siendo testimonio para una humanidad a la cual se le
termina el tiempo para tomar la decisión de salvación y vida eterna en Cristo Jesús.
Deseo que llegue un nuevo
amanecer para ti y con el pasar de los años puedas tener complacencia de tus días
vividos con Dios para ti y para tus futuras generaciones, recordando en todo
tiempo ser agradecido con aquel a quien no le importo morir por la razón de
amarte infinitamente.
1 Crónicas 16:34
¡Den gracias al Señor,
porque él es bueno!
Su fiel amor perdura
para siempre.